Pero desde el primer día supo quién era yo. Cuando lo vi en el refugio — temblando, ciego, nadie lo quería — me preguntaron: «¿De verdad quieres llevarlo? Te va a limitar la vida.» No. No limitó mi vida. La abrió. Él nunca vio mi rostro — Pero reconoce mi latido, mis pasos, mi ánimo. Cuando estoy triste, se acerca. Cuando río, su cola se mueve al compás. Él me ve — de una forma en la que casi ninguna persona podría hacerlo. A veces choca contra las paredes. ¿Pero sabes qué nunca ha perdido? Su valentía. Su amor. Su lealtad. Yo soy sus ojos. Y él es mi espejo. Me muestra cada día que lo más importante en la vida no es lo que ves — Sino lo que sientes. Él vive en la oscuridad — Y aun así es la parte más luminosa de mi vida. Dime: si un perro ciego puede dar tanta luz — ¿Qué nos detiene a nosotros de ver más allá de lo visible? 🐾❤️🔥 Créditos al respectivo dueño ♥️…
