Había una vez una historia, en uno de los países de Asia. Donde un perro abandonado era amigo con un gato que también estaba abandonado. Vivían en la calle, buscando comida juntos, jugando juntos hasta dormir juntos.
Cuando el perro encuentre comida compartirá con al gato, comparten muchas cosas juntos.
Aunque viviendo en la calle ambos están muy agradecidos por esta unión, el perro siempre evita que su amigo gato sea molestado por otros gatos callejeros, mientras que el gato siempre estará cerca del perro para consolarlo de la tristeza.
En pocas palabras, los humanos le dieron veneno envuelto en comida y murieron, yendo juntos al cielo.
No sé qué odio posee tantos humanos para hacer cosas viles a otras criaturas. Los humanos siempre dicen que la existencia de animales abandonados suele ser preocupante cuando ni siquiera entran en tu casa, ¿ni siquiera roban o apuntan a tu propiedad?
Solo quieren vivir un tiempo, sí… por un tiempo porque su vida útil no es tan larga como la de
los humanos. Solo quieren sentir la calidez y la belleza del mundo y luego fallecer a su creador de una manera natural.
Pero ¿a quién le importa?, son solo animales de todos modos.
Pero viendo las atrocidades que ocurren todos los días llegué a entender por qué Dios solía ordenar al profeta que construyera un arca y salvara a muchos animales, no a los humanos. 

