Este es el Prisionero 251, un perro de refugio olvidado. A pesar de la jaula y la soledad, nunca dejó de mover la cola cada vez que alguien lo visitaba. Un día, su persistencia dio frutos: su familia para siempre vio más allá de sus cicatrices y su número, y le dieron un nombre nuevo: Lucky. Y, en verdad, lo es.
