Tiemblo mientras abrazó con todas mis fuerzas el pequeño cuerpo que se debilitaba en mis patas. Siento cómo su respiración se vuelve cada vez más lenta, como un hilo frágil que amenaza con romperse en cualquier instante. Quisiera cubrirlo con mi calor, protegerlo del frío y del hambre, pero mis patas delgadas ya no tienen fuerza, y mi corazón sangra con cada latido, temiendo que este sea el último momento que compartimos.

Desde fuera, cualquiera vería solo a una madre exhausta, con el pelaje sucio, las costillas marcadas y los ojos llenos de lágrimas. Pero dentro de mí hay una tormenta que no cesa: el miedo insoportable a perderlo, la impotencia de no poder hacer más que suplicar con la mirada. No sé si él escucha el golpeteo acelerado de mi corazón, como si quisiera aferrarse a cada segundo que nos queda.
![Dead puppies in the freezer: horror behind £850k fraud [Warning: upsetting images] - Dogs Today Magazine](https://dogstodaymagazine.co.uk/wp-content/uploads/2022/05/7R34424-1024x683.jpg)
Recuerdo los días en que aún podía lamer su pequeño rostro, verlo dormir tranquilo, sentir su cuerpecito tibio acurrucado contra mí. Recuerdo cómo buscaba mi pecho con ansiedad, y cómo yo, aun cansada, encontraba fuerzas para alimentarlo. Ahora, cada gemido suyo es un puñal que me atraviesa, y cada mirada suya parece preguntar por qué el mundo se ha vuelto tan frío.
![Dead puppies dumped near Watford [Warning: upsetting images] - Dogs Monthly](https://dogsmonthly.co.uk/wp-content/uploads/2016/06/IMGP0010-1-1024x768.jpg)
Si alguien se detuviera, si una mano compasiva lo tocara, tal vez mi hijo se salvaría. No pido nada para mí: no necesito comida, ni refugio, ni descanso… solo que él viva, que crezca, que vea la luz de un nuevo día y que algún día pueda mover la cola con alegría, corriendo libre bajo el sol.
No dejen que estos brazos queden vacíos. Porque si él se va, no solo perderé a mi hijo: mi corazón perderá para siempre la razón de seguir latiendo. Y en ese silencio, ya no quedará nada de mí, salvo el eco de una súplica que nadie escuchó, flotando en el aire como un lamento que se apaga lentamente.