Cuando los rescatistas la encontraron, estaba gravemente desnutrida, sufría de sarna y tenía el cuerpo cubierto de heridas abiertas. Había sido abandonada en una zona desolada, escondida entre rocas y sombras, con signos evidentes de un abandono prolongado. Cada vez que alguien se acercaba, se cubría la cabeza. Era evidente que había sufrido un trato terrible, y el trauma estaba profundamente arraigado.
