Cuando recibimos la llamada, la descripción era urgente: una perra madre herida en un accidente, con un ojo desprendido, la piel infectada y el cuerpo débil.

La perra, que más tarde se llamó Anya, vivía en una zona industrial de Anand con sus cachorros.
Nuestro equipo en RRSA India primero rescató a los cachorros y los colocó en un lugar seguro; luego regresó por su madre.
Anya estaba aterrorizada y desorientada. Sus heridas eran graves, pero su única preocupación eran sus bebés desaparecidos.

Ella rechazó la comida, no intentó escapar y pareció comunicarse con nosotros a su manera, suplicando reunirse con sus cachorros.
La trasladamos con cuidado al Refugio de Animales RRSA. Al regresar con sus crías, el cuerpo de Anya se ablandó.
El miedo permaneció, pero la presencia de sus cachorros trajo consuelo.

Su estado era precario. La infección en el ojo era grave y su piel mostraba signos de sufrimiento prolongado.
La estabilizamos con suero intravenoso y la preparamos para una cirugía de emergencia. No se pudo salvar el ojo, pero la operación transcurrió sin contratiempos. Anya comenzó a recuperarse, lenta pero seguramente.
Cada día se fortalecía un poco más. Recuperó el apetito, su piel empezó a sanar y permaneció cerca de sus cachorros, encontrando fuerza en su presencia.

Aunque estaba marcada por el trauma, su resiliencia era innegable.
El viaje de Anya desde el caos de la zona industrial hasta la seguridad del refugio marcó un punto de inflexión.
Gracias al rescate oportuno y a la atención compasiva, ahora tiene la oportunidad de recuperarse por completo y de tener un futuro lleno de amor y paz.